viernes, 3 de marzo de 2017

Experimentamos en clase: La invisibilidad de la suciedad

Con las manos tocamos todo aquello que queremos tener a nuestro alcance. Por ello se convierten en un vehículo perfecto para todos los tipos de microorganismos (gérmenes y bacterias) que podemos encontrar en aquello que tocamos. Se ha observado que más del 80% de las infecciones actuales se transmiten por las manos, ya que estamos todo el día tocando cosas y tocando nuestra cara. Así, estos microorganismos se pueden adentrar en nuestro cuerpo a través de nuestros orificios y mucosas. Para evitarlo debemos mantener las manos limpias siempre. El lavado de manos es la medida individual más importante para evitar la diseminación de las infecciones.



Pero... ¿Cuándo hay que lavarse las manos?

  • Antes y después de las comidas
  • Cada vez que estén sucias.
  • Antes de dar de comer y preparar la comida a los/as niños/as, también si lo que se va a hacer es darle el biberón o especialmente cuando manipulemos carne o pescado.
  • Antes y después de ir al aseo.
  • Tras ayudar a un/a niño/a en el retrete para limpiarse, o tras de cambiarle los pañales a un bebé.
  • Antes y después de curar cualquier herida.
  • Después de sonarse los mocos, toser o estornudar sobre las manos.
  • Antes y después de estar con una persona enferma.
  • Después de jugar con juguetes que se han compartido con otros/as niños/as.
  • Después de tocar una mascota o tener contacto con sus desperdicios.

Y... ¿Cómo tenemos que lavarnos las manos?

Hemos de hacerlo con agua y jabón durante 20 segundos restregando una mano contra la otra para eliminar los posibles gérmenes. Es importante restregar bien la yema de los dedos y especialmente el extremo de debajo de las uñas, ya que más del 95% de las bacterias se encuentran bajo el borde de las uñas. Después hay que aclarar las manos con abundante agua durante 10 segundos y a continuación secarlas completamente con papel o una toalla bien limpia.



Para comprender mejor la cantidad de microorganismos que podemos transportar en nuestras manos y para enseñárselo a nuestros/as futuros/as alumnos/as nuestra profesora nos propuso realizar la siguiente práctica:


  • En primer lugar cogimos una placa de petri impregnada con agar-agar cerrada y esterilizada. En ella trazamos una línea para separarla en 2 mitades y pusimos los nombres de las que realizamos el experimento con esa práctica.

  • A continuación, con las manos sin lavar restregamos con las yemas de los dedos la mitad de sucio. Además, cada una también clavó una uña.
  • Para terminar de preparar la placa fuimos al aseo, nos lavamos las manos bien y realizamos en la mitad de limpio lo mismo que en la mitad de sucio.
  • Tras una semana casi de espera comprobamos como iban las placas:




  • Comprobamos que salieron algunos puntillos amarillos, nuestra profesora dijo que seguramente serían levaduras que se estaban reproduciendo.
  • decidimos esperar una semana más a ver que podíamos observar y esto fue lo que vimos:

























  • No solamente crecieron abundantemente las levaduras, sino que además se podían pequeños hilillos producidos por la reproducción de hongos.
  • También dejamos una placa de petri de una alumna en la nevera para ver si en el mismo tiempo que las otra el frío hacía que se retardara la reproducción de los microorganismos. Claramente nuestra hipótesis se confirmo. En dicha placa no había a penas pruebas a simple vista de la reproducción de los gérmenes.
  • Finalmente, nuestra profesora nos enseñó con un microscopio una preparación con cubreobjetos de una de las placas de una compañera de la clase. También pudimos ver placas que habían hecho niños/as y alumnado de la UA otros años.

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